Por Alejandro Marchionna Faré, Secretario del IGEP y Director Académico

Como muchos lectores ya saben, no soy un apasionado del fútbol profesional ni del fútbol en general como deporte. Tengo además que anunciar un conflicto de intereses: mi hijo Federico es hincha de Rosario Central. Pero como argentino tengo particular preocupación por la forma en que se gobierna el deporte masivo que en forma más universal nos identifica como país: el fútbol y la instancia institucional de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Habiendo dicho esto, he hilado recuerdos personales y datos duros gracias a Co-Pilot. Si en mi recuerdo hay dos figuras que han encabezado la AFA desde fines de los años 70 (casi 45 años), esas personas son Julio Grondona y Claudio Tapia. Distintas décadas, distintos escándalos, igual o mayor bochorno, cada vez más fuerte impacto en los clubes que la forman…

En los años 1980s, la gestión de Julio Grondona consolidó su poder y en paralelo debilitó la transparencia con que se manejaba la institución. Comenzó un manejo discrecional de los fondos generados por el fútbol, además de acusaciones de discrecionalidad en la organización de torneos y designaciones de árbitros. Se vieron afectados sobre todo Boca, River e Independiente. En la década de 1990 hubo denuncias concretas de corrupción en contratos de televisación; también hubo acusaciones de vínculos con barras bravas de los clubes. Algunos clubes comentaron que había irregularidades en el reparto de dinero entre ellos. En paralelo, se registró un aumento de la violencia en los estadios y una concentración de poder económico en la cúpula de la AFA que aumentó la dependencia de los clubes hacia la dirigencia de la institución. Clubes involucrados fueron Boca, Racing y San Lorenzo.

En los primeros años del siglo XXI, se produjo el escándalo por el contrato de televisación con TyC Sports y la falta de rendición pública de cuentas con el seguro perjuicio hacia determinados públicos. Tras cartón en 2009 se nacionalizó el tema con el esquema de “Fútbol para Todos” y la realidad de un muy mal manejo de los fondos estatales, coherente con el espíritu de corrupción imperante en el Estado en esos años. La consecuencia fue una politización del fútbol y una creciente dependencia de fondos y favor del Estado hacia el deporte y sus instituciones. Un fenómeno de clientelismo institucional agudo.

Al morir Julio Grondona en 2014 se produjo una verdadera crisis institucional que hizo pico con el escándalo de la votación 38-38 en una Asamblea en la que no había 76 clubes presentes… Esto llevó a una intervención de la FIFA a través de una Comisión Normalizadora para evitar sanciones y garantizar la continuidad de los torneos y la competencia internacional de las selecciones, con lo que se buscaba también rescatar el prestigio internacional de la AFA en medio de un gran caos organizacional. En estos años se vieron afectados todos los clubes y la AFA como institución.

En 2017 asumió la conducción de la AFA el señor Claudio “Chiqui” Tapia. Tapia era yerno de Hugo Moyano (a la sazón presidente de Independiente) y era presidente del club Barracas Central. En 2015 fue nombrado vicepresidente del CEAMSE por la CABA durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, fue desplazado en octubre de 2024 por la gestión de Jorge Macri y nombrado presidente por la provincia de Buenos Aires en la gestión de Axel Kicillof a fines del año 2024.

Por su gestión se han generado diversos escándalos vinculados a Tapia personalmente y al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino. Se han descubierto propiedades de lujo, autos de alta gama y vínculos con financieras sospechosas de la cúpula de la institución. Esto ha llevado a diversos allanamientos en sedes de clubes y oficinas de la AFA y a denuncias de triangulación de derechos de TV y lavado de dinero. Darìa la impresión de que en estos manejos han sido involucrados sobre todo clubes medianos y pequeños.

 

Este mapa del impacto de la corrupción preparado por Copilot a mi pedido ilustra las graves y crecientemente graves consecuencias de la mala praxis en la gobernanza de la AFA sobre los clubes con el paso de los años. En cada década se han ido profundizando los problemas con ciclos de endeudamiento, violencia y pérdida de competitividad, frente a los cuales no se han planteado ni buscado soluciones estructurales verdaderas.

La gobernanza de la AFA es un tema de interés público por la disfuncionalidad de una entidad que, por la calidad de los jugadores que generan sus clubes y el impacto global de sus selecciones, afecta fuertemente la marca país. Ademàs de la difusión de las noticias cada día màs escandalosas y con la acción judicial en pleno desarrollo sobre los màs recientes descubrimientos, Argentina debe dar un debate sobre cómo se gobiernan instituciones de un ámbito màs privado como lo es la entidad rectora del fútbol. Si queremos un país en serio, la buena gobernanza tiene que estar fuertemente implantada en el Estado, en las empresas y en las entidades de la sociedad civil. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *