Por Graciela Braga y Raúl Ángel Rodríguez, miembros del Grupo de Trabajo del IGEP: «Tendencias en Gobierno Corporativo»
- Introducción: la guerra como riesgo de gobernanza
El World Economic Forum advierte que el mundo ha ingresado en una “era de competencia”, en la cual la confrontación geoeconómica y el conflicto armado entre Estados configuran los principales riesgos globales de corto plazo. Aunque la confrontación geoeconómica lidera el ranking en 2026, el conflicto armado interestatal permanece como uno de los detonantes más críticos de crisis sistémicas.
Se analizan a continuación algunos puntos relevantes que deben ser tenidos en cuenta por el Directorio en su proceso de gestión de valor organizacional
- El riesgo geopolítico como detonante de vulnerabilidad del Directorio
El riesgo geopolítico impacta directamente en el Directorio cuando este carece de anticipación estratégica, inteligencia contextual y mecanismos de integración del entorno externo en la toma de decisiones.
El WEF advierte que la fragmentación geopolítica, las sanciones y los conflictos regionales están generando efectos en cascada sobre cadenas de suministro, sistemas financieros y marcos regulatorios, amplificando fallas de gobernanza a nivel del board.
El World Economic Forum advierte que:
- el carácter sistémico y no aislado de la confrontación geoeconómica y el riesgo de conflictos militares están intensificando las disrupciones en las cadenas de suministro a nivel global, con implicancias económicas significativas
- la confrontación geoeconómica puede generar incertidumbres estructurales que condicionan la planificación financiera de largo plazo, impactando en el acceso al capital y el control de los flujos financieros
- los riesgos globales se aceleran en escala e interconectividad
Estos aspectos suman presión a la planificación estratégica y a la supervisión de riesgos estructurales, lo que obliga a modificar los mecanismos de gobernanza vigentes.
- Conflictos en Medio Oriente y exposición estructural de las organizaciones
La guerra en Medio Oriente ha puesto de manifiesto la existencia de puntos críticos (“global choke points”) cuya interrupción puede afectar gravemente a la economía global.
El World Economic Forum destaca que el Estrecho de Ormuz concentra aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo, lo que convierte a cualquier escalada militar en un riesgo sistémico para organizaciones sin exposición directa a la región.
Ante esta situación, las respuestas no tardan en llegar. Un caso ilustrativo reciente es la decisión de los Emiratos Árabes Unidos de acelerar el proyecto West-East Pipeline, destinado a reforzar una ruta de exportación que eluda el Estrecho de Ormuz que consolide la salida de crudo a través de Fujairah. La iniciativa — impulsada por ADNOC— procura duplicar hacia 2027 la capacidad de exportación por esa vía.
Para el Directorio, este tipo de escenarios plantea simultáneamente oportunidades y riesgos que impactan en su desempeño actual y futuro y en su capacidad para, como resultado crear, o no, valor para la organización. Entre las oportunidades, se podría destacar el impacto positivo en la toma de decisiones, al exigir mayor calidad en la información requerida para revisar la exposición real de la organización a dependencias críticas, fortaleciendo la capacidad de anticipación estratégica, y mejorar la integración entre gestión del riesgo, continuidad del negocio y asignación de capital para la diversificación operativa. Entre los riesgos, sobresale la posibilidad de que el Directorio subestime la velocidad de las acciones internacionales y mantenga una visión excesivamente local del riesgo, o reaccione de manera tardía frente a señales tempranas de deterioro geopolítico.
- Impacto financiero y riesgo sistémico: evidencia del FMI
Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el World Economic Forum (WEF) coinciden en que la actual escalada de tensiones geopolíticas está generando riesgos sistémicos de naturaleza financiera, económica y de gobernanza, caracterizados por alta interconectividad y efectos en cascada.
Desde la perspectiva del FMI, el estallido de la guerra en Medio Oriente está desestabilizando la economía mundial mediante su impacto en los mercados de materias primas, las expectativas de inflación y las condiciones financieras globales. El organismo advierte que estos shocks geopolíticos incrementan la volatilidad financiera, endurecen las condiciones de financiamiento y afectan con mayor intensidad a economías y sistemas con fragilidades preexistentes. En este contexto, el FMI subraya la necesidad de supervisión prudencial robusta, análisis de escenarios y colchones adecuados de capital, liquidez y reservas para absorber shocks externos de gran magnitud.
Por su parte, el WEF, en el Global Risks Report 2026, sitúa estos fenómenos dentro de un marco más amplio de riesgos globales que se aceleran en escala, interconectividad y velocidad, superando la capacidad de respuesta de los marcos tradicionales de gobernanza. El informe señala que la fragmentación geopolítica, la confrontación geoeconómica y los conflictos regionales están exacerbando disrupciones en cadenas de suministro, sistemas financieros y marcos regulatorios, generando efectos en cascada entre sistemas previamente gestionados de manera separada.
Ambos organismos convergen en un punto crítico: estas dinámicas están ejerciendo una presión creciente sobre los mecanismos existentes de gobernanza. El WEF advierte explícitamente que las reglas e instituciones que históricamente sustentaron la estabilidad se encuentran cada vez más bloqueadas o resultan ineficaces para gestionar la turbulencia actual, mientras que el FMI destaca que, en ausencia de márgenes de maniobra suficientes, los shocks geopolíticos pueden amplificar riesgos financieros y macroeconómicos.
- Ciberseguridad y guerra híbrida: un riesgo subestimado por los Directorios
El conflicto en Medio Oriente ha puesto en evidencia que la guerra moderna no se limita al dominio físico, sino que se extiende de manera creciente al ciberespacio, convirtiendo a la ciberseguridad en un componente central de la competencia geopolítica. En este contexto, el World Economic Forum señala que la volatilidad geopolítica está impulsando un aumento de ciberataques con motivación estatal o geopolítica y reporta que el 91 % de las grandes organizaciones han modificado sus estrategias de ciberseguridad como respuesta directa a este entorno de conflicto y fragmentación internacional.
Este escenario refuerza los planteos sostenidos por Graciela Braga en sus publicaciones sobre gobierno de TI y rol del Directorio, donde afirma de manera consistente que el board es responsable último (accountable) del gobierno de las tecnologías de la información, y que la ciberseguridad debe ser tratada como un riesgo estratégico y de gobernanza, no como una cuestión meramente técnica o delegable a los niveles operativos.
En particular, Braga destaca que el Directorio tiene la responsabilidad de evaluar, dirigir y supervisar el uso actual y futuro de las tecnologías de la información, en línea con los objetivos estratégicos de la organización. En este marco, la seguridad de la información y la ciberseguridad forman parte inseparable del gobierno organizacional, dado su impacto directo sobre la creación de valor, la continuidad operativa, el cumplimiento regulatorio y la gestión del riesgo empresarial.
Asimismo, sus trabajos subrayan que cuando el gobierno de TI —incluida la ciberseguridad— no está explícitamente incorporado en la agenda del board,
se generan brechas de supervisión que incrementan la exposición de la organización frente a amenazas emergentes. Esta limitación se vuelve especialmente crítica en contextos de guerra híbrida, donde los ataques cibernéticos son utilizados como instrumentos complementarios de presión geopolítica, afectando no solo a infraestructuras críticas, sino también a empresas privadas y cadenas de valor globales, incluso fuera de las zonas de conflicto directo.
Desde esta perspectiva, la vulnerabilidad del Directorio se manifiesta cuando el riesgo cibernético continúa siendo abordado como un problema técnico, aislado de la planificación estratégica y del gobierno corporativo. Tanto el diagnóstico del WEF como los aportes de Graciela Braga coinciden en que este enfoque resulta insuficiente frente a un entorno caracterizado por amenazas cibernéticas persistentes, interconectadas y de origen geopolítico, que requieren supervisión, decisión y compromiso a nivel del máximo órgano de gobierno.
- Fragilidad de seguros y mecanismos de transferencia del riesgo
El World Economic Forum documenta que, como consecuencia de la guerra en Medio Oriente, la intensificación del riesgo bélico ha provocado la revisión al alza y el retiro de coberturas privadas de war risk, poniendo de manifiesto los límites estructurales del mercado asegurador. En este contexto, los gobiernos han comenzado a actuar como aseguradores de última instancia para sostener la continuidad económica y operativa en corredores críticos de comercio y energía.
Esta dinámica revela una fuente adicional de vulnerabilidad cuando los órganos de gobierno asumen erróneamente la disponibilidad permanente de mecanismos de transferencia de riesgo, sin considerar escenarios de exclusión, cancelación o intervención estatal.
Conclusión
En este artículo, los autores examinaron a partir de fuentes de relevancia internacional cómo la intensificación de la confrontación geoeconómica y de los conflictos armados incrementa la vulnerabilidad de las organizaciones a través de efectos en cascada sobre diversos factores que conforman un entorno de riesgo sistémico caracterizado por alta interconectividad, velocidad de propagación y baja previsibilidad, que tensiona los mecanismos tradicionales de supervisión.
Desde la perspectiva de la gobernanza, la principal implicancia es que la atención insuficiente —esporádica o reactiva— del riesgo geopolítico por parte del Directorio constituye un riesgo estructural de gobernanza y una potencial fuente de incumplimiento del deber de diligencia. En un contexto donde shocks externos pueden materializarse fuera del perímetro operativo directo (por ejemplo, mediante “choke points” globales, sanciones o ataques cibernéticos con motivación
geopolítica), el Directorio debe incorporar inteligencia del contexto geopolítico internacional y anticipación estratégica como capacidades permanentes de decisión y supervisión.
En términos operativos, se propone la adopción de Indicadores Clave de Riesgo Geopolítico (KRIs)que faciliten el monitoreo de vulnerabilidades tanto de la organización como del propio Directorio.
Principales Fuentes utilizadas
– World Economic Forum – Global Risks Report 2026
– World Economic Forum – Artículos sobre guerra en Medio Oriente y riesgos sistémicos
– Articulos Graciela Braga publicados en IGEP e ISACA
– Harvard Law School Forum on Corporate Governance
– artículo “Jugada clave: Emiratos Árabes acelera un oleoducto para eludir el crítico Estrecho de Ormuz”, publicado por iProfesional el 15/05/2026