Por Alejandro Marchionna Faré, Secretario y Director Académico del IGEP

El reciente workshop de la camada IV del programa DEF del IGEP tuvo lugar el martes 9 de junio y me llevó a distintas reflexiones que quisiera compartir con los lectores de este newsletter.

El IGEP, Instituto de Gobernanza Empresarial y Pública, es el instituto de los directores de empresa de la Argentina, con representación en la red mundial de institutos (GNDI) y en la red regional (REGCLAC). Comenzó sus actividades en 2006 y es una Asociación Civil desde el año 2011.

El Instituto reconoció rápidamente la existencia de problemáticas específicas en la gobernanza de empresas familiares – ya fueran chicas, medianas o grandes. Hace algunos años se incluyó el tema en el programa central del IGEP; el DEP (Directorio de Empresas Profesional). Más recientemente se lanzó el programa DEF (Director de Empresas Familiares) del que ya se han completado cuatro camadas. Prevemos armar un nuevo grupo para este programa en el segundo semestre de 2026

En 2025 el IGEP organizó la primera camada del programa FAD (Formación de Accionistas y Dueños) para completar una perspectiva de formación fundamental: si se trabaja con directores y gerentes en estos temas, resulta clave también alcanzar la mente y el espíritu del accionista o dueño – pieza fundamental en la gestión de la empresa familiar… Se prevé que se correrá la segunda cursada del programa en el segundo semestre de 2026.

La aprobación de ambos programas da acceso a la Diplomatura en Empresas Familiares, ya que se completa con ellos una perspectiva integral y holística de la temática de la empresa de familia.

La observación de las actuaciones de los participantes de ambos programas nos lleva a sacar una serie de conclusiones que me parece importante compartir con los lectores.

La primera es que resulta fundamental el conocimiento de los aspectos fundamentales del negocio de la empresa familiar, pero sobre todo de los recovecos que siempre se generan en las relaciones personales entre miembros de la familia. Corolario: la preparación en detalle y profundidad resulta esencial para poder ubicarse en la reunión y rendir al máximo en el Directorio.

Otra observación: quienes se dejan llevar por la emocionalidad y ponen foco en las divergencias personales entre los miembros de la familia que intervienen en la simulación de las reuniones dejan mucha energía y mucho valor en la mesa de las deliberaciones.

Tercera conclusión: sin sorpresas, la separación entre temas empresariales y temas familiares es la mejor práctica que se puede recomendar y que se observa en las conversaciones más exitosas que coronan nuestros programas familiares.

Quizás la reflexión más importante es que no hay ninguna formación más efectiva para la actuación en el contexto de una empresa familiar que participar en un asado entre miembros de la familia y luego de una reunión de Directorio, en ambos casos con un rol asignado. Vivir roles en un contexto académico permite entrenar los hábitos y reflejos necesarios para un buen desempeño en aras del bien común de la familia empresaria y de la empresa familiar. También permite observar sin peligros personales las conductas adecuadas y las conductas inadecuadas para manejarse en el entorno familiar y empresario. Equivocarse en un entorno sin penalidades. Observar cómo juegan otros estas verdaderas partidas simultáneas y colectivas de ajedrez. Fijarse objetivos de mejora personal.

Como en otros programas del IGEP, el caso que usamos en nuestro workshop del DEF y el caso que se usa en el FAD son verdaderas obras de teatro. Los protagonistas reciben un libreto o guión y todo está preparado para que haya algún grado de confrontación para que cada participante alcance objetivos personales. Pero cada actor interpreta a Lope de Vega con su impronta personal. Y por lo tanto, la obra resulta tanto o más apasionante en los primeros talleres que observamos en 2006 (cuando el IGEP inició sus actividades de capacitación) que como resultan las reuniones que nos toca presenciar hoy, veinte años después.

Los talleres son la ventaja esencial de cursar nuestros programas. Son un desafío post programa para sus graduados, que pueden volver como invitados a los talleres. También un futuro perfeccionamiento para aquellos graduados que quieran la revancha más allá de los workshops en que han participado.

Y en el ámbito de la empresa familiar, vivir una juntada de la familia, una Asamblea de accionistas y una reunión de Directorio resultan aún más ilustrativas y esclarecedoras para alcanzar el equilibrio ideal que se debe guardar entre la empresa exitosa y la familia feliz.

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